Marisma
La marisma es el ecosistema de carácter más estacional y cambiante de Doñana.
Durante el verano aparece como una extensa planicie arcillosa, seca y resquebrajada, mientras que en invierno el agua de lluvia convierte el paisaje en un interminable lago, refugio invernal de imnumerables anatidas y otras especies.
Su mayor esplendor se produce en primavera, cubriéndose de un tapiz verde de bayuncos y castañuelas, zona de nidificación en esta época de infinidad de aves acuáticas.
El ecosistema marismeño destaca por su ausencia de relieve. Formado por la acumulación de arenas y limos depositados por los ríos y los caños, presentan pequeños desniveles que controlan la duración de la inundación determinante para la vegetación y la fauna de este lugar.
Durante el verano aparece como una extensa planicie arcillosa, seca y resquebrajada, mientras que en invierno el agua de lluvia convierte el paisaje en un interminable lago, refugio invernal de imnumerables anatidas y otras especies.
Su mayor esplendor se produce en primavera, cubriéndose de un tapiz verde de bayuncos y castañuelas, zona de nidificación en esta época de infinidad de aves acuáticas.
El ecosistema marismeño destaca por su ausencia de relieve. Formado por la acumulación de arenas y limos depositados por los ríos y los caños, presentan pequeños desniveles que controlan la duración de la inundación determinante para la vegetación y la fauna de este lugar.


